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La blancorexia

Las publicidades nos venden la idea de que tener una sonrisa brillante y blanca nos hace más atractivos e higiénicos. Y aunque lo cierto es que existen unos 20 tonos de esmalte dental, ninguno de ellos es de blanco absoluto; por tanto, lograr que la dentadura quede lo más blanco posibles es la meta para muchas personas.

Por ello, al ver a artistas o simples modelos de televisión con dientes relucientes de blancura, nos invaden las ganas de querer comprar una pasta dental blanqueadora o ir con el dentista a que nos ayude a tener un color más claro para nuestros dientes; incluso, solemos buscar trucos por Internet para lograrlo, no solo por salud sino por vanidad.

Pero ¿qué pasa cuando ese deseo se convierte en una obsesión? Pues esto se convierte en una enfermedad que lleva el nombre de Blancorexia, definida como la obsesión por tener los dientes muy blancos.

¿Qué peligros acarrea?

Muchos pacientes, con el fin de tener unos dientes blancos se valen de fundas de porcelana sobre sus dientes sanos, que primero hay que desgastar para aplicarlos. Un acto que debilita los dientes.
Otros recurren a uso de peróxidos de hidrógeno (componente del agua oxigenada) de manera repetida, sin necesidad y hasta la compra de productos sin la asistencia de un profesional de odontología.
Se debe evitar poner en riesgo de perder las piezas dentales, al usar productos que no son buenos para ellos y de dudosa procedencia sólo con el fin de tener una dentadura más blanca.
Otro riesgo es que por el abuso de los tratamientos se llega a producir daños en la matriz del esmalte, al interior de cada pieza y en la penetración pulpar, lo que origina la muerte de los dientes.
¿Cuál es la manera ideal de blanquear los dientes?

La mejor forma para aclarar la dentadura es mediante las técnicas utilizadas por los odontólogos en su consultorio, que consiste en la aplicación de peróxidos de hidrógeno, una o dos veces como máximo. Asimismo, otra técnica para blanquear los dientes consiste en el uso de férulas o guardas oclusales (aparato removible que se lleva en los dientes por la noche para blanquear los dientes), que deben ser provistas siempre por el profesional.

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