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Higiene bucal: algo más que cepillarse los dientes

Hay que cepillares tras cada comida, pero lo más importante es hacerlo antes de acostarse: al dormir hay menos saliva, una defensa frente a los microbios.

  • Se aconseja aplicar la pasta dental al final del cepillado y en poca cantidad.
  • El hilo dental es un elemento indispensable; conviene usarlo una vez al día.
  • Una buena higiene bucodental comienza por un correcto cepillado, pero no consiste solo en eso. A la rutina del cepillo de dientes tras cada comida hay que sumar otras no menos importantes como el uso del hilo dental cada día.

Los dientes deben cepillarse durante dos minutos al menos dos veces al día, aunque lo idóneo sería hacerlo inmediatamente después de cada comida principal (tres o cinco veces, según el número comidas que se hagan al día). Si se va a disfrutar de una sobremesa muy larga y no es posible lavarse justo después de comer, entonces convendría lavárselos antes.

Entre todas las recomendaciones sobre frecuencia de cepillado la más importante es la de lavarse los dientes antes de acostarse, ya que durante el sueño se produce menos saliva, un agente de defensa vital frente a los microbios.

“Barrer” y no “fregar”
La pasta dental llena la boca de espuma, da la sensación de haberse limpiado y puede invitar a terminar el cepillado antes de tiempo. Por eso se aconseja aplicarla al final del cepillado y en poca cantidad (inferior al tamaño de un garbanzo).

Parar limpiarse bien los dientes sí que importa cómo movemos el cepillo. La técnica correcta de cepillado consiste en “barrer” los dientes con el cepillo y no en “fregarlos”; es decir, debemos mover el cepillo de la encía al borde libre del diente, en lugar de trasladar los microbios de izquierda a derecha como si fregáramos.

Los dientes superiores deben cepillarse de arriba a abajo y los inferiores de abajo a arriba. Además, hay que limpiar todas las superficies (cara exterior e interior de los dientes), los espacios interdentales y la lengua.

No todos los cepillos hacen lo mismo
El cepillo de dientes debe ser pequeño y ergonómico para acceder mejor a los rincones, con cerdas cortadas al mismo nivel y sintéticas, ya que tienen más consistencia que las naturales, que son más porosas, menos higiénicas y pierden resistencia con la humedad.

El cepillo eléctrico se adapta muy bien a la forma y bordes de las encías y son muy favorables para eliminar la placa bacteriana, por su forma redondeada y sus movimientos rotacionales y oscilatorios,

Si se opta por uno manual o tradicional, debe cambiarse el cepillo cada dos o tres meses. Otro consejo es disponer de dos cepillos para utilizarlos de modo alterno y así tener siempre uno seco.

Hilo dental y colutorios
El hilo dental es un elemento indispensable para limpiar los espacios interdentales y evitar la formación de caries. Conviene usarlo una vez al día, preferiblemente antes de acostarse. Hay que deslizarlo entre los dientes sin dañar las encías: se corta un trozo de hilo de unos 15 cm y se utiliza el dedo pulgar y el índice para introducirlo entre los dientes.

Los colutorios, por su parte, complementan la acción física del cepillado, pero no la sustituyen y son el elemento más accesorio de la higiene bucal. Los que tienen flúor se aplican semanalmente, mientras que los antisépticos resultan útiles para prevenir la enfermedad periodontal.

Fuente: 20minutos.es

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